Capítulo XI: El concierto de Rock
Hoy es Domingo. Para algunos el día del señor, para otros un día más de trabajo, un día de descanso o un día de resaca, que es mi caso. No suelo salir muy a menudo de marcha. De hecho, no soy de ese tipo de personas que necesiten salir de marcha para liberar las tensiones acumuladas de los días laborales. Ni siquiera cuando trabajaba en Canarias me apetecía, el trabajo era bastante liviano y ,aunque a veces se generaran situaciones comprometidas y estresantes, nunca he llegado a ese estado de tensión en que necesitara liberarme con un día de marcha ... aunque ... quizás sí ... con un buen concierto.
Suelo disfrutar más en un concierto de un grupo que me guste, sea Jazz, Rock o Heavy Metal que en una de esas salidas predeterminadas a locales en los que se reune un grupo de gente para sociabilizarse mientras se escucha de fondo la música del momento. Ayer salí con Piro, Raquel, Dave y Manu, el cantante del grupo porriñés Estado de Sitio y esta vez tocó el turno de ver a Los Suaves.
Un grupo de rock formado en Orense conocido por toda la geografía española (y parte del extranjero) que tienen la suerte o la destreza de sobrevivir pese a un mercado musical sobresaturado por lo superficial ... y ... la verdad ... es que disfruté mucho con ese concierto. Dos meses antes fui a verlos a su tierra natal en su grabación de disco: 29 años, 9 meses y un día ... y, haciendo cuentas, han cumplido sus 30 años como grupo en activo en el concierto de ayer. Bueno, más bien serían 30 años y un día ya que el concierto de Orense fue el 18 de septiembre.
Lo que me gusta de ese grupo es que no son como esos grupos de antaño que cuando salen a la luz años después siguen como antes. Lo que me gusta de Los Suaves es que cada uno de sus miembros sabe actualizarse a su forma. Yosi, el cantante, como siempre ... sale alcoholizado a los escenarios pese a sus 62 años y con la misma pregunta entre aquellos que le escuchan: ¿Cómo es que sigue vivo con ese ritmo de vida? Charli, el bajista y hermano de Yosi, parece más comedido en ese sentido, al menos en el escenario, pero se puede ver en su rostro que ya tiene una edad en la que ya no está para muchos trotes. Como contraparte están Alberto Cereijo (Guitarra rítmica y solista), Fernando Calvo (Guitarra rítmica y solista esporádico) y Tino Mojón (Batería) En ellos está el aspecto más técnico del grupo. Fernando Calvo mejora en técnica y calidad como músico, o así lo percibo en cada una de sus actuaciones, pero parece que prefiere ser fiel al Rock&Roll original más que experimentar con otros estilos que puedan adaptarse al mismo, actualizándole de otra forma. Tino Mojón mide cada ritmo con la finalidad de que la estructura de la canción tenga partes bien diferenciadas y se le de ese sentimiento rítmico adecuado acorde a la letra que se recite, al riff de guitarra que suene o a la intensidad emocional que se le deba dar a la pieza en cuestión en cada momento. Alberto Cereijo, sin embargo... siempre me parece una caja de sorpresas. Me parece un guitarrista excepcional. Siempre esperimentando con nuevas escalas, esa serenidad que parece que lo imposible lo realice con los ojos cerrados. Esa veteranía que se hace notar en cada pull off, cada hammer on, cada barrido, cada lick medido con absoluta precisión... y esa técnica que recuerda a los grandes guitarristas internacionales como Zakk Wylde o el mismo Yngwie Malmsteen... entre otros. Un auténtico regalo para la vista y el oido.
Ayer tuve mucha suerte en ese sentido, actuaban en la Sala privée (lo que antes se llamaba Sala Ah!) y no estaba en primera fila pero los tenía muy cerca. Los efectos de luces, la cercanía... era como estar viendo un DVD en alta definición pero eligiendo con la vista aquellos planos que a mi me interesaban. La verdad es que me lo pasé muy bien aunque... de tanto saltar, de tanto cantar, de tanto gritar... en ese tipo de conciertos suelo acabar cansadísimo. De hecho, en las últimas canciones se me hacía algo pesado ya que dos horas y media de concierto dándolo todo ... al final pasan factura.
Una vez que salimos del concierto nos fuimos hasta el Beer and Bones porque ,según habíamos escuchado, iban a estar Los Suaves allí después del concierto tomando unos cacharros. Estuvimos poco tiempo tomando unas cervezas bajo el sonido ambiental de la voz de Phill Lynott y su grupo Thin Lizzy (Parece ser que ese grupo era un referente compositivo en los comienzos de Los Suaves) y nos fuimos. No les esperamos porque estábamos bastante cansados.
La verdad es que este tipo de salidas están bien de vez en cuando aunque si hay que sacarle algún aspecto negativo a la noche de ayer es que hoy, Domingo, me toca soportar la resaca a base de infusiones.
Suelo disfrutar más en un concierto de un grupo que me guste, sea Jazz, Rock o Heavy Metal que en una de esas salidas predeterminadas a locales en los que se reune un grupo de gente para sociabilizarse mientras se escucha de fondo la música del momento. Ayer salí con Piro, Raquel, Dave y Manu, el cantante del grupo porriñés Estado de Sitio y esta vez tocó el turno de ver a Los Suaves.
Un grupo de rock formado en Orense conocido por toda la geografía española (y parte del extranjero) que tienen la suerte o la destreza de sobrevivir pese a un mercado musical sobresaturado por lo superficial ... y ... la verdad ... es que disfruté mucho con ese concierto. Dos meses antes fui a verlos a su tierra natal en su grabación de disco: 29 años, 9 meses y un día ... y, haciendo cuentas, han cumplido sus 30 años como grupo en activo en el concierto de ayer. Bueno, más bien serían 30 años y un día ya que el concierto de Orense fue el 18 de septiembre.
Lo que me gusta de ese grupo es que no son como esos grupos de antaño que cuando salen a la luz años después siguen como antes. Lo que me gusta de Los Suaves es que cada uno de sus miembros sabe actualizarse a su forma. Yosi, el cantante, como siempre ... sale alcoholizado a los escenarios pese a sus 62 años y con la misma pregunta entre aquellos que le escuchan: ¿Cómo es que sigue vivo con ese ritmo de vida? Charli, el bajista y hermano de Yosi, parece más comedido en ese sentido, al menos en el escenario, pero se puede ver en su rostro que ya tiene una edad en la que ya no está para muchos trotes. Como contraparte están Alberto Cereijo (Guitarra rítmica y solista), Fernando Calvo (Guitarra rítmica y solista esporádico) y Tino Mojón (Batería) En ellos está el aspecto más técnico del grupo. Fernando Calvo mejora en técnica y calidad como músico, o así lo percibo en cada una de sus actuaciones, pero parece que prefiere ser fiel al Rock&Roll original más que experimentar con otros estilos que puedan adaptarse al mismo, actualizándole de otra forma. Tino Mojón mide cada ritmo con la finalidad de que la estructura de la canción tenga partes bien diferenciadas y se le de ese sentimiento rítmico adecuado acorde a la letra que se recite, al riff de guitarra que suene o a la intensidad emocional que se le deba dar a la pieza en cuestión en cada momento. Alberto Cereijo, sin embargo... siempre me parece una caja de sorpresas. Me parece un guitarrista excepcional. Siempre esperimentando con nuevas escalas, esa serenidad que parece que lo imposible lo realice con los ojos cerrados. Esa veteranía que se hace notar en cada pull off, cada hammer on, cada barrido, cada lick medido con absoluta precisión... y esa técnica que recuerda a los grandes guitarristas internacionales como Zakk Wylde o el mismo Yngwie Malmsteen... entre otros. Un auténtico regalo para la vista y el oido.
Ayer tuve mucha suerte en ese sentido, actuaban en la Sala privée (lo que antes se llamaba Sala Ah!) y no estaba en primera fila pero los tenía muy cerca. Los efectos de luces, la cercanía... era como estar viendo un DVD en alta definición pero eligiendo con la vista aquellos planos que a mi me interesaban. La verdad es que me lo pasé muy bien aunque... de tanto saltar, de tanto cantar, de tanto gritar... en ese tipo de conciertos suelo acabar cansadísimo. De hecho, en las últimas canciones se me hacía algo pesado ya que dos horas y media de concierto dándolo todo ... al final pasan factura.
Una vez que salimos del concierto nos fuimos hasta el Beer and Bones porque ,según habíamos escuchado, iban a estar Los Suaves allí después del concierto tomando unos cacharros. Estuvimos poco tiempo tomando unas cervezas bajo el sonido ambiental de la voz de Phill Lynott y su grupo Thin Lizzy (Parece ser que ese grupo era un referente compositivo en los comienzos de Los Suaves) y nos fuimos. No les esperamos porque estábamos bastante cansados.
La verdad es que este tipo de salidas están bien de vez en cuando aunque si hay que sacarle algún aspecto negativo a la noche de ayer es que hoy, Domingo, me toca soportar la resaca a base de infusiones.
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