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Capítulo VII: Caos

Al final, lo de instalar el Quitómetro no resultó. Pasaron poco más de 24 horas cuando la vocecilla del tabaco me replicó: ¿Por qué vas a dejarlo? ¿Por qué en este momento? ¿Qué harás cuando te tomes una cerveza y sientas la necesidad de probarme? En fin, un abandono más... pero no es una guerra final, es una batalla de una guerra contra el tabaco que todavía no ha finalizado, aunque eso es tema en segundo plano cuando me predispongo a observar los titulares sobre qué se cuece por el mundo. Resulta que todos los días a la hora de comer, me gusta ver la serie de Los Simpsons. A veces pienso que esa serie contiene alguna especie de mecanismo de manipulación mental ya que, aunque los capítulos sean repetidos, no me canso de verlos una y otra vez. A su vez, mi cabeza se autosugestiona preguntándose: ¿Por qué vas a cambiar de canal? Total, en otros canales no echan nada interesante. 40 y pico canales en esta nueva televisión llamada TDT y  ¿Cómo sabe mi cabeza que no echan nada i...

Capítulo VI: Introspecciones (II)

Hoy me desperté a eso de las 10 y media. Medio despejado, medio dormido. No me hubiera importado dormir 2 o 3 horas más pero decidí levantarme. Desayuné un café con leche mientras encendía el ordenador para seguir con mi rutina diaria. Ver el correo, buscar ofertas de empleo, suscribirme a portales de empleo emergentes en los que sólo salen 2 o 3 ofertas mensuales para todo el territorio nacional por lo desconocidos que son ya que los portales conocidillos tienen demasiada basura ... Lo de siempre. Sigo sin planes. Tenía pensado ir a visitar a Aniña pero al final a saber cuándo lo haré. Parece que mi vida social la llevo un tanto descuidada. Le dije a Ana que prepararía el viaje, y aquí estoy, todavía pensándomelo. Le había dicho también a Piro que quedaríamos la semana pasada para ensayar un rato, aunque tampoco estoy seguro de si habíamos quedado en algo fijo... Tendría que llamarles a los dos y matizar un poco todo eso. Y yo aquí... pensando, pensando, pensando... y sin hacer algo e...

Capítulo V: Introspecciones

Muchas veces, mirando hacia el futuro como hago de costumbre, visualizo una vida dinámica, bastante activa dentro de la mediocridad, haciendo algo que me gusta y ganándome las habichuelas con ello. En un mundo en el que prima más lo hay en un papel escrito que las habilidades técnicas y  personales que tiene cada persona me encuentro que cada vez son más aquellos que ven su mundo limitado debido a las expresiones artísticas que pueden desenvolver y que su entorno técnico no se lo permite. Eso se traduce en depresiones, conflictos personales, crisis de personalidad, contradicciones continuas... Por suerte, yo soy uno de los pocos afortunados que, por ahora, soy capaz de salir del apuro minimizando mi creatividad e intercalando un papel un tanto mundano cual visión del mundo que me rodea. Muchas veces, en comentarios, textos o diálogos sueltos que se escuchan a veces por las mañanas en cualquier autobús urbano surge una pregunta: Pero ... ¿Qué sientes? Para muchos parece una pregunta...

Capítulo IV: El paseo

Me encanta pasear. La verdad es que sí. En un principio, mi propósito era el de correr con el fin de prepararme para una media maratón que se celebrará en unos cuantos meses, pero no sé ... la verdad es que por ahora no lo veo claro, por lo que prefiero pasear. Tanto el correr como el pasear muchas veces parecen como una droga. Es una sensación muy agradable. Generalmente siempre escojo la misma ruta: Balaidos - Toralla - Samil - Balaidos. Me suele llevar como unas 2 o 3 horas hacerla aunque cuando me empacho a la hora de la comida me suele parecer una ruta un tanto corta, de todas formas tampoco me conviene quemarme demasiado, que me estoy quedando en los putos huesos. En estos días, con los catarros, el mal tiempo y esas cosas tengo que obligarme un poco a salir. Suelo tener la manía de no querer reposar ni los catarros pues siento que me curaré antes paseando que quedándome en casa aunque bueno, cuando al día siguiente me encuentro peor procuro intercalar los...

Capítulo III: El sueño

Madre mía, pensaba que no iba a encontrar de nuevo la motivación para escribir unas lineas. Ya han pasado algunos meses desde mi anterior entrada. El tiempo pasa rápido, muy muy rápido. Muchas veces, en alguno de mis paseos frecuentes, suelo tener ideas que me inspiran a seguir escribiendo. El inconveniente ... pues lo de siempre: falta de papel, boli BiC, una memoria a veces difusa y pocas ganas cuando me enfrento a la hora de la verdad delante de la cajita mágica esta. De todas formas, supongo que lo importarte es recuperar esas "ganas" aunque sea muy de vez en cuando y encontrar las motivaciones necesarias para seguir haciendo lo que uno quiere o cree conveniente en cada momento. Bueno ... esto ... vayamos a lo importante. ¿Por qué titulo a esta entrada. Capítulo III, El sueño? Pues ... No tengo ni idea, esperaba que el hecho de ponerle título me inspirara a la hora de elaborar su contenido. Lo de Capítulo III ... supongo que por llevar ciert...

Capítulo II: Un juego de niños

Hace un calor horrible. Recuerdo cuando era más pequeño, que sobre estas fechas estaba lloviendo bastante. El buen tiempo sólia comenzar (Y finalizar) a mediados de septiembre, como preámbulo del otoño. Era entonces cuando en Vigo se empezaba a respirar ese aire veraniego. Un aire veraniego de corta duración, claro, ya que gran parte de julio y agosto estaba invadadida por tormentas, chubascos, a veces aislados u otras veces que duraban días o semanas. Este año sin embargo, parece que la regularidad ha llegado. Una regularidad a la que no estoy acostumbrado por eso de tener temperaturas máximas y mínimas rondando los 35º/24º, aunque de todas formas, podía ser peor ... Menos mal que los embalses están a su máxima capacidad pese a las altas temperaturas y por ahora, parece que el abastecimiento de agua está asegurado para varios meses. También es curioso ese dato. Nunca me he visto en la obligación de tener que dosificar el agua ni de temer que en tiempos futuros hubiera escasez de agua....

Capítulo I: El comienzo

Muchas veces, cuando intento mirar atrás en mi memoria no consigo ver más allá de tres o cuatro sucesos salientables a lo largo de mi vida. Mi cabeza parece estar estructurada de tal forma que los recuerdos, muchos de ellos importantes, sólo saltan al percibir ciertos conceptos clave. Una palabra, un olor, un sonido, la tonalidad con la que se pronuncia una frase, el contexto de una conversación, etc. En ocasiones, también me basta con una simple frase para desglosar todo un entramado (A veces caótico e ilógico) de pensamientos, cual terapia regresiva. Otras veces ni un tema completamente desglosado consigue arrancarme una idea nueva o una nueva perspectiva. Eso, en parte, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Ventajas en el sentido de que el no recordar ciertos sucesos sin la chispa que producen ciertas situaciones me hace percibir lo negativo como algo cada vez más lejano a medida que pasa el tiempo aunque lo mismo me sucede con ciertas cosas positivas. Según alcanza mi memoria, m...