Capítulo XIX: Viaje inesperado

Hace algo más de un mes que no escribo nada. Isabel, como de costumbre, me dio el aviso ya que parece ser que cuando no escribo es porque algo me pasa, sea para bien o para mal. El tema del tabaco lo llevo como puedo y parece que la fuerza de voluntad es más fuerte que el mono que sigo teniendo, de momento. Supongo que no me queda más remedio que habituarme a este síndrome de abstinencia teniendo en cuenta que vivo en un piso que huele a humo casi las 24 horas del día... Es curioso la de humo que absorben las cortinas, la pintura de las paredes, incluso el teclado del ordenador, que huelen igualmente.

A finales del mes pasado me encontraba en una fase bastante positiva de búsqueda de empleo. Madrugaba con gusto y me iba a hacer lo que yo llamo: "La ruta de la ETT". El esfuerzo no sirvió de mucho. Nada más entrar en cada una de esas oficinas se podía respirar la angustia ante la situación laboral presente. No por mi, claro. Si no porque lo que peligran son los 3 años de diplomatura en Relaciones Laborales del agente comercial en cuestión, así como la comodidad de su asiento, su jornada laboral de 7 horas y media diarias de lunes a viernes... y sus 3 cafecitos diarios, más el tiempo estimado para echarse el pitillo, por supuesto. Algunos culparán a Zapatero, otros al legado dejado por el PP en materia de especulación... pero es bien sabido que España siempre se ha caracterizado por poseer una gran biodiversidad en materia de incompetencia laboral y personal (Y en esto no se salva ni el apuntador). Desde la envidia hasta la pereza. Desde el bombardeo del puerto de Tarragona digirido por Espartero en el siglo no se cuántos, debido a un estúpido berrinche, hasta nuestros días. De todas formas, como dije antes, yo sigo manteniéndome optimista, aunque no lo parezca.

El día 2 de este mes, a eso de las 9:30 de la mañana recibo una llamada telefónica de un tal Carlos Cuetos de la empresa Norcontrol situada en el polígono industrial de la silvota, en pueblo de Llanera (Asturias). Esa llamada correspondía a una oferta de empleo de Infojobs a la que me había suscrito en noviembre del año pasado. El puesto era de auxiliar de inspector ambiental. El salario no era nada atractivo y las funciones a realizar tampoco... pero para eso había estudiado, era el puesto de trabajo idóneo para mi. Me sorprendió la llamada dado que pensaba que no lo harían, pero enseguida comprendí por qué lo habían hecho. Hace unos cuantos meses, en una de esas venadas que me dan, en un momento en que no me encontraba nada optimista, se me dio por crear una cuenta paralela de Infojobs en que reflejaba que yo estoy viviendo en Gijón y que... tengo coche, cosa que no es cierta. El caso es que cuando me llamó el señor este... no supe aceptar de inmediato la oferta, por miedo, indecisión o lo que fuera... y ello me llevó a una serie de situaciones en las que al día siguiente me encontraba en Asturias, a la espera de una supuesta entrevista que nunca se realizaría.

Estuve allí con Ana, esperando a las indicaciones del señor, durante algo más de una semana. Me había dicho que primero quería tantear a quienes les interesaría la oferta y a quienes no para después proceder con las entrevistas. Sin embargo... yo sabía que la había cagado... y que mi oportunidad de cambio que tanto buscaba se había desvanecido. No me mantuve nada decidido durante nuestra conversación ni supe venderme como debía. Ahora entiendo a qué se refería Einstein cuando decía aquello de: "En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". No importa lo que yo hubiera puesto en ese perfil... que fuera verdad o mentira. Lo único que importa es que sepa mantenerme entero ante las exigencias de un puesto de trabajo. Como si pongo que soy rey... mientras sepa gobernar que más dará lo que diga que soy o dejo de ser. No sería una mentira entonces, si no una proyección de lo que yo estaría dispuesto a hacer por un puesto de trabajo... pero como siempre, mi afán por el control me ha jugado una mala pasada. Este tipo de situaciones me inquietan pero a la vez me parecen muy interesantes. Interesantes porque estaré más preparado cuando se me presente otra oportunidad, que seguro que habrá muchas.

Volví a Vigo el domingo de la semana pasada con una resaca curiosa ya que el sábado habíamos salido de marcha. 7 horas y media de viaje de vuelta pero menos mal que pude descansar un poco. Sí, ya sé... mi historia de hoy es un poco sosa y me he saltado muchos puntos desde mi última publicación... pero de momento no me apetece contar nada más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo XVII: Delirios de una recaida

Capítulo XXIII: Rylynn y el perigeo lunar

Capítulo X: El paseo II